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miércoles, 1 de junio de 2022

"El saber de los necios"

Señoras y señores, sumen pasividad y estupidez y sabrán lo que está sucediendo en Cataluña con la cuestión del castellano y el catalán. El "Conseller d'Educació", que por lo que se ve tiene como función enfrentar al profesorado y crear problemas y bandos, no tiene ni idea de lo que significa y dignifica ser docente. Ahora resulta que este necio y sus secuaces harán oídos sordos a la sentencia que obliga a impartir una cuarta parte de las horas totales en castellano, y, yendo más allá, nos amenaza con enviar hordas de inspectores a hacer controles a las aulas cuales orcos y sancionar a quien cumpla dicha ley; vamos, el mundo al revés. 

No voy a entrar en la cuestión de la importancia del catalán como lengua vehicular más allá de su ámbito territorial, porque cualquiera sabe que, por cuestiones e intereses politicos, es prácticamente nula. Opino que hay riqueza en todas las lenguas que se hablan en nuestro país, véase: castellano, catalán, mallorquín, valenciano, gallego, euskera, bable, castúo.. y alguna más. El saber no ocupa, o no debería ocupar lugar alguno en nuestra sociedad y se debería tratar de sumar y no de restar como quieren los de siempre. Si hacemos un análisis exhaustivo sobre diferentes conceptos, comparando castellano y catalán por poner un ejemplo, observamos que su raigambre etimológica es muy parecida en multitud de dichos vocablos. Y si hablamos del castellano de antaño, las similitudes son meridianas. 

Pero volviendo al quid de la cuestión, los que de verdad saben son los necios, tontos, botarates a quienes les vendemos nuestras almas, de modo voluntario o no, en cuanto a politica se refiere. Estos adalides de la mentira, virtuosos de la retórica, reyes de la hipocresía, se mueven como peces en el agua cuando de jugar con nuestro porvenir se trata; tarde o temprano deberán pagar, unos y otros, el desasosiego, la inquietud, el sinvivir al que estamos sometidos de modo cotidiano y que no tiene visos de cambiar. El gobierno central y el govern català son dos paradigmas de una mala praxis, más acorde con el absolutismo de Hobbes que con el parlamentarismo de Locke; el primero pensaba que un gobierno no debe tener límites para no volver a ese estado de naturaleza primigenio de guerra de todos contra todos, el segundo pensaba que el gobierno es necesario para salir de ese estado de naturaleza, pero al gobierno se le puede y debe sancionar cuando de arbitrariedades y abusos de poder se habla. Juzguen ustedes en qué punto nos encontramos y ante qué tipo de contrato social. 

De verdad que estos necios saben mucho, o eso piensan, unos se hacen los tontos porque han de contentar a los otros debido a sus ínfulas de poder contenidas en pactos antinaturales, y es vergonzoso que quien se hace llamar presidente no sea capaz de hacer autocrítica y sí de realizar un discurso personalista, egoísta, con una enorme falta de sensibilidad y mintiendo como un bellaco. Los otros, los separatistas catalanes, se aprovechan como hienas de que el centralismo esté aprisionado entre la espada y la pared, se vanaglorian de que el poder central les tenga que pedir permiso hasta para ir al lavabo; no se puede tomar decisión alguna sin su consentimiento, el de los secuaces de asesinos y el de los comunistas de bolsillo. Mientras siguen con su cruzada independentista, utópica y trasnochada que no lleva a ningún sitio, salvo en su ideario metafísico irrealizable.

El problema se va a producir en un corto plazo en los centros educativos catalanes, en los que el hartazgo empieza a ser ya de dimensiones colosales ante las actuaciones de esta Gestapo de pacotilla que quiere y no puede coartar nuestras libertades. Y esta insumisión con dicha ley traerá cola: querellas, quejas de padres, disputas entre compañeros... Y por supuesto, en última instancia lo sufrirá el alumnado, porque eso es lo que quieren y necesitan, que exista un rebaño dócil, que formemos a personas sin ningún criterio propio, que fomentemos la incultura y que nadie levante la voz ante las injusticias y atropellos propiciados por una clase política déspota, con falta de empatía y utilidad. 

" El poder corrompe, y el poder absoluto corrompe de modo absoluto", qué gran razón tenía el señor Lord Acton, y cuánto debería aprender más de uno. 

viernes, 18 de marzo de 2022

El "Boomerang"

Que cierto personaje, que escribe en un diario con inicio de abecedario o de terminología médica, se haga llamar periodista es señal de que la podredumbre ha llegado también al periodismo. Más que nadie debería saber que para todo hay un límite y éste se los ha saltado todos al calumniar vilmente a la comunidad educativa de la que formo parte. Decía Ortega y Gasset que el derecho a opinar es un derecho personal, pero que tiene un gran peligro si se hace con desconocimiento y aversión. No sé cómo este señor, siendo generoso en el apelativo, es capaz de poner a los docentes a caer de un burro mediante tales calificativos como: infames, gandules, barriobajeros, jetas, miserables, egoístas y poco inteligentes. Desde luego debe tener un trauma de su época escolar y estos vocablos son más propios de otras personas que desde luego no se dedican a enseñar. 

¿De verdad nos merecemos esto? ¿En qué se basa esta persona para desacreditarnos de este modo? Para empezar, los docentes no podemos ni debemos impartir clases sin tener los estudios acabados, cosa que usted no puede decir, pero como todos sabemos el sensacionalismo y la mentira venden humo y mucho por desgracia. Solo hay que observar la cantidad de advenedizos arribistas periolistos que hay en la actualidad en según qué cadenas que no aportan nada a la sociedad; y este individuo se supone que escribe para un diario serio, riguroso y de alcurnia. No sé si el término decrepitud se puede ajustar a lo que sucede en parte del periodismo mal entendido, pero el artículo de este barcelonés es un botón de muestra de ello. 

Como he dicho antes, la ignorancia es mala, malísima, y para criticar (que, entérese amigo, viene del griego "krinein", que significa examinar o juzgar) antes hay que conocer y estudiar lo que se dice. Que si somos unos privilegiados, que si somos todos de izquierdas, que si tenemos dos meses y medio de vacaciones en verano y quince días de vacaciones en navidades, que si tenemos una nómina desorbitada, que si bla bla bla... Nunca en mi caso me pondría a opinar sobre el caso de la guerra que tanto nos influye, p.ej, porque me falta mucha información y prefiero guardar silencio, "epokhé" como dirían mis amados escépticos que tan bien nos vendrían ahora,  así que sin conocimiento de causa mejor no hablar y todos contentos. 

Solo le ha faltado decir que adoctrinamos de modo constante y adrede al alumnado, no lo dice porque el orgullo no se lo permite y en el fondo donde había hoguera quedan brasas. Empecemos a desmontar toda la sarta de mentiras que enuncia en su artículo; sobre el asunto de ser privilegiados, creo que un gran error de esta sociedad es permitir que un político sin estudios tenga mayor remuneración que un maestro, y en la categoría de funcionarios de la Generalitat de Catalunya nuestro salario (y digo salario porque a este paso acabamos como en la época de los neveros con la luz a precio de oro) dista de ser equiparable, por decir uno, al de los Mossos d'Esquadra, a esto hay que sumarle los indecentes recortes sufridos con anterioridad y que no se han subsanado, si al menos hubiera más contratación pero ni eso, más bien vamos camino de subcontratación.

Aparte, los docentes catalanes son de los peores pagados si se comparan sus sueldos con las demás C.C.A.A. según recogen diferentes estudios comprobados y contrastados....Y para más inri, nosotros no somos solo docentes, formamos parte de compañías de teatro, venimos del circo, tenemos divanes en clase, nos pagan por horas las compañías telefónicas, hicimos másters con Gates y Jobs, y en última instancia en pandemia jugamos a ser Dr.Jekyll y Mr.Hyde..un poco de seriedad periodística por favor, y de respeto por los que intentamos ganarnos de modo honrado la vida, a otros se la regalan y por eso no son tolerantes. 

Lo segundo, a lo mejor es amigo de los del CIS para asegurar que todo el profesorado es de izquierdas, ni es verdad ni es de su incumbencia, se intenta dejar el ámbito de la política fuera del espacio escolar, exceptuando casos en los que el debate lo requiere: ética, filosofía, historia, etc; pero siempre fomentando el espíritu crítico del alumnado y no aleccionando como se supone. Ser de izquierdas o de derechas no debería ser algo que aporte mucho a la docencia, lo primordial es formar personas para que en el futuro no sean capaces de decir dislates como los suyos. Nosotros les damos las llaves de las puertas y las abren o no, sabiendo de antemano las consecuencias de sus acciones en el futuro, teniendo muy claro que hay temas que son tabú y que pertenecen a nuestra intimidad. Nuestra opinión debe huir de la inducción. 

Lo tercero, tener dos semanas de vacaciones en navidades no es una cosa excepcional sabiendo que muchas empresas privadas tienen los mismos días o incluso más; sobre las vacaciones de verano tengo que decir que un docente realiza cada semana más horas en casa que en el centro educativo, pensará que eso no justifica tener dos meses para descansar; pero los equipos directivos solo tienen uno, en el mes de julio se hacen formaciones imposibles de llevar a cabo durante el curso escolar, y estoy seguro que si nos valoraran más, en lugar de menospreciarnos, laboral y personalmente, otro gallo cantaría.. y los padres lo agradecerían. Supongo que como no se informó antes de escribir esta bazofia sin veracidad alguna, obvió todas las actividades que puede llegar a realizar el profesorado entre junio (a finales), julio y septiembre (principios): evaluaciones, memorias de curso, formación, formar parte de tribunales de P.A.A.U u oposiciones (con la consiguiente carga de corrección), reuniones con profesionales nuevos, etc; así como lo que cuelga entre septiembre y junio: tutorías, claustros, Consejo Escolar y un sinfín de cosas del amplio abanico de posibilidades posibles. 

Señor "Redentor", usted no podría ser docente pero muchos docentes podrían ser columnistas si se lo propusieran. Piénselo la próxima vez que se vuelva un "hooligan" periodístico. La retranca y el sarcasmo no se adquieren, son innatos. 



martes, 15 de marzo de 2022

"El plan"

Va ya para más de 30 años que se instauró cierto sistema educativo que vino para quedarse, pero no para arreglar nada como se ha demostrado a la larga: la LOGSE. Si al principio se trataba de una pequeña remodelación del sistema educativo, seis años después empezó la quimera que ha llevado a la situación actual que estamos padeciendo, en España en general y en Cataluña en particular, y que nos tiene, por así decirlo, rabiosos y hartos. Si preguntamos a la gran parte de la comunidad educativa sobre la inutilidad de la E.S.O, observaremos que el hartazgo es ya de dimensiones mayúsculas, nos intentan tomar por bobos pero van a toparse con un gran muro porque no aguantamos más este dislate o sinsentido. 

 

LOGSE, y sus secuaces consecuentes variantes, no han hecho más que prorrogar y enquistar un problema que ahora mismo tiene difícil solución, nadie quiere dar marcha atrás después de 30 años pero no es de recibo que los institutos se hayan convertido en guarderías por culpa de la desatención y la ineptitud de los políticos, que buscan incesantemente la privatización que lleva a la privación, la privación del alumnado para conseguir la excelencia. Cada vez que escucho los términos "currículum" y "competencias" me echo a temblar porque están provocando que formemos a personas mediocres que no se podrán defender en el mundo real en el futuro si se les da todo mascado, esa cultura del "estómago agradecido" que algunos no sufrimos en nuestra época al no estar contaminados por un continuo e infumable reguero de leyes que atentan contra la educación en vez de sostenerla. 

 

Por esta razón, y por otras de diferente calado, el profesorado catalán (ignoro si sucede ídem en otras CCAA) en pleno se ha visto abocado esta semana a realizar diversos días de huelga y manifestaciones, que al final perjudican al alumnado en general... y al último curso del bachillerato sobre todo por la cercanía de la denostada selectividad. Como profesional de la educación suscribo las razones de dicho paro, por mi espíritu crítico no la realizo porque mi creencia en los sindicatos es nula, al menos por el momento y hasta que demuestren su validez. Tal vez si se autofinanciaran y no se lucraran de los presupuestos generales del Estado, otro gallo cantaría y no serían veletas de doble cara que actúan a merced de los políticos y que sólo ponen el grito en el cielo cuando las quejas son utilitaristas y les afectan de pleno. 

 

Respecto a la otra parte, la parte contratante como diría Groucho Marx, podemos decir que mucho afán de negociar no tiene, la verdad sea dicha, más bien de imponer su voluntad y arrasar con todo lo obtenido cual caballo de Atila. Hace ya un quinquenio empezaron a oírse cantos de sirena sobre los futuros planes de los diferentes "Consellers d'Educació", mal educación sería un término más acorde con estos personajes de los que no merece la pena ni mentar su nombre y apellidos, más bien ignorarlos y verlos pasar como el agua fluye por un cauce. Para empezar: ¿Cómo es posible que el desempeño de este cargo no sea llevado a cabo por un profesional de la educación que nos entienda y apoye?

 

Partiendo de esta premisa no es de extrañar que el actual "Conseller" sea un experto en marketing y que sólo vea números en vez de personas, lo cual muestra el sectarismo y la mala praxis política. Se dan cuenta pero no aceptan que están jugando con el destino de miles de personas, tanto docentes como alumnado. Como también saben que están ahí gracias a la voluntad de los votantes, ahora mismo arrepentidos en parte, y que no pueden hacer lo que les venga en gana. Si se le da la vuelta a la tortilla, nos podemos hacer eco de cierto comentario del listo, o tonto, de turno, que decía que el profesorado y el funcionariado en su totalidad, deberían obtener sus emolumentos por objetivos, esto lo dijo el presidente de una gran multinacional, del sector textil para más señas. 

 

Esto ya demostraba la afinidad entre empresarios y políticos, y también que su utopía intentaba acceder a un coto privado como el nuestro. Tal vez debería ser al revés y son los políticos los que deberían rendir cuentas ante la sociedad y no buscar su interés antes que el del prójimo, así que si se demuestra que un cargo relevante ha cometido un error de bulto se le da puerta y a otra cosa mariposa. Se echarían a temblar ante la tesitura de ser examinados continuamente y que si no actuaran bien perderían su sueldo, y eso exactamente es lo que intentan con nosotros, que funcionemos como empresas y no como educadores, cosa que no vamos a consentir por supuesto. 

 

Así que empezaron su limpieza con las "escuelas de adultos" y los institutos que ofertan "bachillerato nocturno", obligando a ambas modalidades a reformularse y a buscar clientes hasta debajo de las piedras mediante las redes sociales y el boca a boca, competencia suma claro está. Que no sabemos ya si hablamos de educación o de épocas pretéritas de haber sido promotores de discoteca o incluso de ir a puerta fría como un comercial, tal cual. Pero quién avisa no es traidor, y los demás docentes pensaban que esa guerra no era suya y que les quedaba muy lejos en el horizonte, nada más lejos de la realidad porque el plan iba más allá, hasta atacar la mismas líneas de flotación educativa; un caso es el decreto de plantillas, por el cual la dirección de un centro puede decidir, o no, con qué profesionales contar, por entrevista o reclamación, sin tener en cuenta muchas veces su idoneidad y sí la afinidad con el equipo directivo. 

 

Hasta que se ha dicho basta, la gente se cansa de que piensen que son marionetas al servicio de gerifaltes o mandamases que en verdad no sirven para mandar porque tienen cero idea del ámbito que deben dirigir, son robots de la política mal entendida y mal ejecutada. Respecto a nuestras demandas como personal educativo, se podrían reducir a una sola: queremos trabajar sin sobrecarga de horarios, de alumnos, y de burocracia que no nos permite desempeñar nuestra función como desearíamos. En concreto lo que se pide es: que las "ratios" o número de alumnado por clase disminuya (en cierto modo seguimos como hace 30 años), que desaparezca el decreto de plantillas, que se reduzca en el horario el tiempo que realizamos de más y para ello se contrate a más personal, que recuperemos parte del salario que nos congelaron tiempo atrás en plena crisis, que la clase política reconozca que durante la pandemia no se han tomado las mejores decisiones posibles, pero sobre todo que den marcha atrás en el asunto del nuevo currículum y calendario. 

 

La cuestión del currículum trae miga porque hace perder peso, por ejemplo, a la filosofía en pos de la religión. ¿No se supone que los centros educativos son laicos? Pues no, supongo que en parte para contentar, como decía Stuart Mill, a la masa de inmigración que en según qué centros forma casi la mitad del alumnado. Pienso que la cultura religiosa es cosa de iglesias y mezquitas, y soy creyente que conste, pero no acepto la hipocresía de lo políticamente correcto o incorrecto. Además, filosofía pondera en selectividad y se trata de ser práctico. Por otro lado, el nuevo currículum deja entrever que puede existir una externalización educativa en el futuro, dicho de otro modo, aparecen por arte de birlibirloque unos módulos que, como sucedió en las escuelas de adultos, provocan que si los docentes se niegan a impartirlas por miedo y falta de preparación, vendrán empresas sin nexo educativo alguno a realizarlas. 

 

Por último, y no por ello menos importante, está la cuestión del calendario, que esconde detrás de una somera búsqueda de la conciliación familia-escuela alguna oscura razón de ser. Eso provocaría la irremisible desaparición de bachilleratos nocturnos si se hace horario partido, sin tener en cuenta que el alumnado estaría más disperso y desconcentrado después de la hora de la comida. Daría lugar a un gran dispendio económico porque se debería ofrecer servicios de catering en los centros o buscar algún espacio que hiciera funciones de comedor. El Departament nos pone el anzuelo para ver si picamos, diciendo que en junio estarían todas las plantillas cerradas, que ningún docente haría menos de media jornada, etc.; no se lo creen ni hartos de vino. Lo que es meridiano, claro y distinto cartesiano, es que el adelanto del calendario es sinónimo de hacer las cosas deprisa y mal. La semana y poco que se suele tener antes del inicio de curso se usa sobre todo para reuniones y solucionar problemas en los departamentos en los que ha habido cambios de personal; porque la preparación de clases se hace en verano, no se puede esperar a última hora nunca en ese aspecto. 

 

Muchas pretensiones tenemos, a ver hasta dónde llegamos y qué conseguimos. Desde luego luchar, lucharemos. 


domingo, 13 de febrero de 2022

Falsa equidad

Parece que es peor el remedio que la enfermedad si hablamos de nuestro amado u odiado balompié, y más en este caso cuando el remedio está causando tal galimatías que nadie se aclara. Aunque no es cuestión de buscar culpables sino de hallar soluciones, en este caso las culpas se deben repartir entre dos actores: los árbitros y la tecnología. En los últimos tres años y pico han sucedido dos acontecimientos, no coincidentes, destinados en teoría pero no en la práctica a mejorar el desempeño del llamado deporte rey: la profesionalización de los trencillas y la implantación del asistente de videoarbitraje, más conocido como VAR, aunque en orden inverso. 

Primero apareció el VAR, una herramienta digital que tenía, y tiene, como función hacer de gran hermano y arribar donde la visión del árbitro, los jueces de línea y el cuarto árbitro no llegaba. Pero lo que estaba en disposición de ser un buen ingenio se convirtió pronto en una pesadilla, por las constantes malas interpretaciones del juego, primero, y por la desidia de quien debe repartir equidad, después. Este novedoso invento llegaba para intentar que el fútbol fuera un deporte más justo y que repartiera justicia por igual a todos los equipos, pero la verdad es que nadie está contento con su implantación. Y si comparamos el funcionamiento de esta herramienta con otros países, podemos decir sin rasgarnos las vestiduras que la misma no ha ocasionado ni la mitad de polémicas que aquí. 

Pero, ¿Qué función tiene, aparte de sumar dos árbitros más a la ecuación, este asistente de videoarbitraje? Lo podemos reducir a esta afirmación: hacer la vida más cómoda a los colegiados. La cuestión es que, después de tres años largos de andar y desandar camino, aún no hay unanimidad sobre los casos en los que el árbitro debe actuar por sí mismo o debe hacer caso de ese "ojo que todo lo ve". En principio, el VAR estaba destinado a revisar acciones como: fueras de juego dudosos de verdad cuya consecuencia afectara al resultado, decidir si un lance es tarjeta amarilla o roja dependiendo de la peligrosidad inadvertida en primera instancia por el árbitro, equivocaciones en el dorsal de un jugador amonestado, uso indebido de las manos en el área y agarrones en la misma, etc., 

Pero este invento no puede, o no debe, entrar a valorar si una acción es penalty o no porque depende de la interpretación del árbitro; si una acción es falta o no, a no ser que acabe en gol y haya que anularlo por falta previa al inicio de una jugada anterior sin interrupción; o estar pendiente del tiempo efectivo de juego para añadir más o menos tiempo, aspecto éste que parece cachondeo puro porque cada uno hace lo que le viene en gana. A esto hay que sumarle la tecnología del ojo de halcón como en el tenis, para observar si el balón entra o no en las mallas, pero hasta esto falla a veces. Lo irrisorio del caso es ver que los "invidentes- asistentes", con perdón de los invidentes de verdad, son capaces hasta de medir una jugada dudosa con una regla si no lo tienen claro, y ponen imágenes que no resuelven nada y enfurecen a los aficionados. 

Respecto a los colegiados españoles, se suponía que si se convertían en profesionales su preparación mejoraría ostensiblemente, a lo mejor en un planeta paralelo podría ser pero no en el nuestro, y menos cuando la tecnología los ha abducido y acomodado. Está claro que el VAR ha provocado una infantilizacion arbitral, están más pendientes de las decisiones del VAR que de las que deben realizar; es como cuando el pupilo sale al encerado a realizar una ecuación y está mirando de reojo al docente para percibir su aprobación o desaprobación. En cualquier caso esto está provocando que algunos partidos tengan casi la duración de uno de baloncesto o que se anulen goles cinco minutos después de haber sido en principio dados como correctos; vamos, un guirigay constante y confuso. Antes sabías de antemano la duración de un partido, ahora lo dejas en manos de la Divina Providencia o el azar y rezas para que al final nadie se lesione o se produzca algo raro en las áreas, porque lo mismo te vas antes del estadio pensando que está el resultado resuelto, valga la redundancia, y al llegar a casa te llevas una sorpresa mayúscula. 

Esperemos que se pongan de acuerdo de una vez, la justicia ha de ser ciega, imparcial, equitativa, distributiva, etc; y la tecnología debe ayudar en vez de estorbar. Mejor dicho quien la usa, hay que dejarse de medias tintas y no mirar el prisma cada uno según le convenga. Sino más vale la pena volver al fútbol en esencia, más valía lo malo conocido que lo bueno por conocer. 
 

sábado, 12 de febrero de 2022

"Mediocridad y excelencia"

Si atendemos ahora al significado del término mediocre, sería algo parecido a éste: "Aquel o aquella persona que no tiene un talento especial o no tiene suficiente capacidad para la actividad que realiza", pero esta definición se queda corta o no deja de ser un eufemismo, creo que habría que sustituirla por: "aquella persona que no sabe hacer la O con un canuto". Pero si vamos más allá, en su etimología latina de "mediocris", ser mediocre es ser persona común o vulgar, y tiene como sinónimos el ser mezquino, ruín y que realiza un esfuerzo mínimo en el desempeño de sus funciones. Si Joaquín Sabina decía en una canción: "Pongamos que hablo de Madrid", cambiamos lo segundo para hablar de los políticos. 

Y es que en la clase política se ha instalado definitivamente la mediocridad, y la excelencia brilla por su ausencia. Tanto monta, monta tanto, un partido como otro, lo peligroso es ver como se juegan a los chinos nuestro porvenir. Mediocre es el que se enfrenta a los ganaderos y luego se pone ciego de venado; mediocre es el que es capaz de errar tres veces (las mismas que negó Judas) en una votación sobre un tema que les parece baladí sin serlo, como es la reforma laboral, y que traerá cola seguro; mediocres son los que se saltan las reglas de partido y no aceptan luego el castigo; mediocre, la que más, es la que posibilita un decreto para subir el salario mínimo interprofesional pensando que el dinero cae de los árboles, que todos los trabajos son iguales e inevitablemente provocará la subida del paro irremisiblemente al contrariar a la patronal; mediocre es la persona que ha vendido cual Fausto su alma al diablo y ha consentido que psicópatas con utopía exacerbada estén cerca de sus familias para ser jaleados. Y la lista no tiene fin. 

Pero lo que se pasa de castaño oscuro son los pactos políticos, que poco se parecen al "pacto o contrato social" primigenio. No sabemos qué pensarían Hobbes, Locke o Rousseau al respecto, antes de nada los dos primeros le darían un puntapié al fiestero para sacarlo de Downing Street, Rousseau estaría más tranquilo y se daría un garbeo por los jardines de Versalles o por Berna. En cualquier caso estarían horrorizados con lo que sucede aquí: pacto cuando quiero y donde quiero con tal de perpetuarne en el poder. Lejos está el concepto de Estado en España del Leviatán de Hobbes, más cerca está de ese Estado de naturaleza de guerra de todos contra todos, ese "homo hominis lupus est". "El hombre es un lobo para el hombre", frase acuñada por el comediante Plauto, que influyó mucho en Hobbes, y que refleja ese carácter individualista, egoísta y violento del hombre; otrora en un nivel pre-social, ahora en otro incalificable porque ya no se sabe si estamos en un período de evolución o involución, que cada quien piense lo que quiera. 

Si hablamos de Locke, estaría indignado con la versión 3.0 de su concepto de "propiedad privada", que se lo digan a la multitud de personas que con el sudor de su frente lucharon para tener una segunda residencia que en pandemia no han podido disfrutar; resulta que cuando acaba nuestro encierro, forzoso y coartado, se encuentran su segunda propiedad tapiada y habitada, todo ello merced a mediocres personas; por mentar dos sin hacerlo, uno que ya se ha largado a la francesa después de lucrarse, pero que ha dejado a la rémora de su ex de ministra, y otra que hace de alcaldesa pero que en su pensamiento aún quedan brasas anti-sistema. 

Respecto al concepto de "voluntad general o soberanía popular", Rousseau pensaría que dar el poder a estos mediocres es como dar margaritas a los cerdos, y se preguntaría probablemente cómo es posible que esa voluntad general se haya devaluado tanto, y se busque siempre el bien propio en vez del utilitarismo social.  Quizás quien esté más contento es Maquiavelo... el fin, su fin, justifica los medios, sus medios. La esperanza es que entre tanta mediocridad se aprecian brotes verdes de excelencia, que llegue a buen puerto depende de ser fieles a su personalidad y no dejarse llevar por el derrotismo, la negatividad... y la mediocridad. Excelencia y mediocridad son vocablos reñidos, condenados a desentenderse, pero se supone que es más difícil pasar de lo segundo a lo primero, dudo mucho que un mediocre llegue a lo máximo sin saltarse las normas morales y legales. 

martes, 28 de diciembre de 2021

Vamos tarde

Últimamente hemos tenido que añadir un elemento a las fiestas navideñas con el que no contábamos: las restricciones por la pandemia. Hasta las navidades de hace dos años el tema de conversación era el precio del marisco o del cordero, cómo gestionar las cenas sin enfados familiares, o ver si habíamos tenido suerte en la lotería; todo esto cayó en saco roto en pos de los "neologismos" aportados por el coronavirus: pasaporte covid, toque de queda, test de antígenos, positivo, distancia social.. y así podríamos seguir un rato largo. El año pasado sabíamos varias cosas: que se iba a coartar nuestra libertad, que no podríamos reunirnos en familia sin hacer ejercicios de funambulismo, que si no volvíamos a casa antes de cierta hora nos podríamos convertir en calabaza con la multa correspondiente. Y alguna circunstancia más de este sinsentido. 

Pero como somos animales de costumbres y no aprendemos, pues estas navidades hemos vuelto a caer en lo mismo, o peor, y como siempre vamos tarde. Estábamos avisados desde verano, con la variante delta del coronavirus; y ahora con la ómicron, luego vendrán la omega y la pi, o la sigma.. los griegos se deben preguntar porque asocian su alfabeto con semejante rémora. Pero no supimos leer las señales, o directamente hicimos caso omiso de las mismas, y así nos va. No es de recibo tener que vacunarte de una tercera dosis, llamada de refuerzo, (y no será la última) de una vacuna que está provocando más problemas que soluciones, o que lo que subsana por un lado lo estropea por otro; hay mucho efecto secundario escondido en estas vacunas de nueva generación: molestias estomacales, ansiedad, crisis asmáticas, etc., y los médicos al ser preguntados sobre esto se escudan en su ignorancia y su inseguridad. 

Pero volviendo a lo de antes, cuando me refiero a que "no es de recibo" intento poner el acento en la multitud de personas que sigue sin vacunarse y se la trae al pairo, que esta vacuna se debió empezar a poner en septiembre y no ahora que está contagiada la mayor parte de nuestra sociedad, lo que denota la falta de resiliencia y anticipación política, dejando invenciones de comunidades autónomas al margen. Había muchas ganas de normalidad, nuestra cultura mediterránea es cariñosa, somos de abrazarnos y tocarnos y quizás nos fiamos demasiado pensando que esto había acabado y ya vemos que no. Pero una cosa es la cultura y otra la dejadez y la falta de empatía, algo se veía venir cuando observas que dentro del tren empieza a haber gente sin mascarilla o que no la llevan del modo adecuado, y que un día una persona le recrimina a otra que no lleva dicho elemento y acaban a golpes, y tú pensando que a nadie le gusta llevar eso puesto pero la necesidad manda. 

Como dos más dos son cuatro, ya sabíamos lo que iba y va a suceder, no hacía falta enterarte de que algún personaje importante dijera que se ha contagiado, porque eso era síntoma de que vendrían mal dadas y aparecerían las restricciones. Como siempre, la "culpa" es del ocio nocturno y la restauración, hay que ser cínico para echar más cargas sobre los que están penando por las malas actuaciones de la sociedad en general. ¿Realmente hay que achacar los contagios a la hostelería y a las discotecas? Esto es una muestra de la aplicación del recurso fácil culpando a los que menos capacidad de defensa tienen. Es indecente la cantidad de cancelaciones de reservas que se está haciendo en estas fiestas, si se hubieran hecho las cosas bien, anticipando lo venidero, las personas podrían haber hecho sus comidas y cenas de empresa, sus cenas de Navidad, etc.,..y por supuesto no habría miedo a reunirse. Pero antes hay que hacer acto de contrición y aceptar que no hemos actuado bien, que nos hemos relajado demasiado y el "bicho" ha vuelto a atacar, aunque realmente no se había ido y estaba a la espera de nuestro error. 

Por otro lado está el tema del negacionismo, estarían contentos los escépticos de la antigua Grecia si pudieran observar a la multitud de acólitos que han conseguido de golpe. A nadie le gusta, ante el tema de la libertad y el determinismo, optar por lo segundo porque eso significa que no somos libres, pero hay un largo vericueto para llegar a convertirse en un anarquista pandémico. ¿Qué hubiera sucedido si nadie se hubiese vacunado? La respuesta no existe ni existirá gracias al trabajo de muchos, pero sí por la omisión de otros tantos que bien por miedo, por malas influencias, o por llevar la contraria están en las antípodas en el pensamiento sobre la pandemia respecto a los que decidimos vacunarnos por obligación, por respeto a los demás, por empatía y por el mismo miedo negacionista. 

Como la verdad solo tiene una realidad, los hospitales se están llenando, sobre todo, con los contagiados anti vacunas, no es algo que haga sentirnos orgullosos pero es lo que sucede cuando te avisan de lo que puede acaecer si niegas que la gente enferma por este virus, y que muere. Nos podríamos plantear, por otro lado, si la mascarilla nos está ayudando o perjudicando ahora, si sería mejor no llevarla para poder inmunizarnos de estos agentes externos estando vacunados, y que a lo mejor no es tan necesaria ahora como lo fue con la versión primigenia y letal del virus. O que se deben estar confundiendo los casos de gripe estacional con los de la variante ómicron. Pero no dejan de ser elucubraciones de científicos que realmente no saben la respuesta. 

Lo que está más claro que el agua es que nadie decidió vacunarse y llevar la cara tapada por amor al arte, solemos hacer las cosas por obligación cuando deberíamos hacerlas por prevención. Desde luego algo no funciona cuando ves imágenes de algún futbolista celebrando una fiesta en multitud sin distancia de seguridad y sin protección facial; o de algún campo de fútbol inglés donde el contagio se va a dar de modo efervescente por la falta de seguridad. No aprendemos, por eso luego no nos quejemos.



sábado, 13 de noviembre de 2021

¿El deporte es malo para la salud?

Desde luego no es normal lo que está sucediendo en el considerado como deporte rey, el fútbol. No hablo de dinero, de intereses, de entresijos políticos, etc. Todo esto no debería importar nada ante lo que aquí me ocupa y me preocupa: la salud de los deportistas. Dejando atrás el forofismo, el fanatismo, el ser "supporter", el considerarse aficionado... creo que es triste ver la larga lista de futbolistas; o bien jugadores de club, llamados "one club man" o bien grandes figuras, que han tenido que dejar su gran pasión y trabajo por algún tipo de problema coronario, eso los más afortunados que han podido seguir con su vida e incluso han vuelto al deporte en su nivel más alto. 

Otros no tuvieron tanta suerte y se dejaron literalmente la piel, y la vida, en la cancha. Aún me estremezco al recordar las imágenes del camerunés Marc-Vivien Foé tendido en el terreno de juego, con los ojos salidos de sus órbitas, en los estertores del fin de su vida, o de Miklos Feher jugando en el Benfica, arrodillado en la hierba y cayendo fulminado. Si hablamos de los casos que más nos han conmovido por ser españoles, siempre tendremos en la retina a Antonio Puerta y a Daniel Jarque, el segundo falleció en un hotel en una concentración; el primero en el Sánchez Pizjuán, defendiendo los colores del Sevilla FC. El segundo, capitán del RCD Espanyol; el primero estaba llamado a ser jugador de relumbrón. Sé que me dejo a muchos, pero la lista es muy extensa. 

Por establecer un paralelismo, no en la forma pero sí en el fondo, esta situación ya se dio hace un tiempo en Estados Unidos en una gran cantidad de jugadores de fútbol americano que murieron de forma extraña después de haberse retirado de sus correspondientes equipos, pero todos con un denominador común: habían sufrido multitud de golpes en la cabeza a lo largo de su vida, se comportaban de modo extraño y tenían lesiones cerebrales de las que fueron conscientes tarde. A principios del siglo XXI, el patólogo forense nigeriano-americano, Bennet Omalu, se dio cuenta al hacer la autopsia a Marc Webster, ex-jugador de los Pittsburgh Steelers, del problema, y llegó a poner en jaque a la misma NFL al afirmar que la práctica del fútbol americano entrañaba riesgos para la salud de los deportistas. 

Al principio no le hicieron caso y lo trataron como un don nadie por no ser ciudadano americano de pleno derecho, pero después de demostrar que esas lesiones cerebrales, parecidas a las de los boxeadores, provocaban ECT (encefalopatía traumática crónica), lo vieron como un peligro para sus intereses; aunque las franquicias perfeccionaron bastante las medidas de seguridad en los anclajes de los cascos y demás protecciones,  acabaron cediendo y reconocieron que el fútbol americano era peligroso, sobre todo cuando se descubrió que había más de 200 jugadores afectados por la ECT, incluso en activo. Fue la primera vez en la que un gran emporio deportivo vio las orejas al lobo y tuvo que rectificar en pos de la salud de sus propios trabajadores.

No creo que este caso sea parecido al del "soccer", pero la lista de futbolistas afectados en mayor o menor medida por problemas de corazón en los últimos dos decenios es preocupante (según FIFA en los últimos 5 años han fallecido 84 deportistas en el desempeño de su labor o bien entrenando). La cuestión radica en si se hacen bastantes y exhaustivos controles sanitarios a los deportistas, parece ser que sí pero algo se les está escapando a los médicos si cada vez hay más jugadores que están aparentemente sanos y que esconden enfermedades congénitas indetectables. Los casos más recientes de jugadores a los que han diagnosticado problemas de corazón son los de Christian Erikssen (benditos desfribiladores) y Sergio "Kun" Agüero, pero la lista es alarmante.

 Uno de los equipos que ha sido más  "diezmado" en los últimos tiempos por este problema ha sido el Real Madrid: Antonio Cassano, Aitor Karanka, Rubén de la Red, Daniel Carvajal o el mismo Iker Casillas (ya en su etapa portuguesa) han sufrido problemas coronarios de algún tipo, y de hecho excepto Carvajal los demás hubieron de dejar la práctica del fútbol. Los estamentos futbolísticos españoles, europeos y mundiales deberían tomar nota de lo sucedido en la NFL, porque una posible razón de esa lacra es el calendario tan cargado de partidos, de viajes infumables, de amistosos prescindibles. No puede ser que un deportista se tenga que recorrer a veces 30.000 km en avión en una semana para jugar dos partidos allende los mares, eso causa un gran cansancio y bastantes lesiones a la postre. 

Al fin y al cabo los jugadores son trabajadores de los clubs y no de las selecciones, a quienes son prestados bien sanos y que los devuelven destrozados. Normal que muchos jugadores renuncien a ir a una pesadilla por mucho que estén ilusionados con ponerse la elástica que defiende los colores de su patria.  Posiblemente a partir de ahora se abra una puerta a un calendario único que no ponga en riesgo la salud de los futbolistas, que sea beneficioso para todos los agentes en liza y que sirva de escarmiento a los diversos estamentos futbolísticos. Tal vez se den cuenta de que la denostada "Superliga" es más que necesaria, aunque con algún que otro retoque en su esqueleto. Es esto o los casos de jugadores con problemas de corazón, entre otras lesiones, pueden ir a más. 

Para finalizar, es obvio que estos jugadores son ídolos para muchas personas, reflejos incluso de personalidad, y que este problema no atañe solo al fútbol, sino a otros deportes como el atletismo, el ciclismo, etc; Si en el deporte de élite los casos de problemas coronarios son ingentes, ni que decir tiene lo que sucede en el deporte amateur o por hobby. El deporte, hacer deporte, es muy sano; lo que no es sano es no comprender tu cuerpo y obviar que no puedes pasar directamente de ser jugador de fútbol a ser corredor de maratón (no somos Luis Enrique). Las personas se empeñan en hacer sufrir a su cuerpo y a la larga eso se paga, no es lo mismo hacer pesas con 18 años que con 50; aunque pensemos que vamos a rendir igual el tiempo pasa y avisa con renuencia. Así que "mens sana in corpore sano".

martes, 19 de octubre de 2021

Un tonto con un plan

Decía un tal Lord Acton que: "el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente", y qué razón tenía. Si encima dejamos el poder en manos de un tonto, o varios, con un plan, entonces la ecuación se resuelve sola. ¿De qué plan estamos hablando? Pues de destruir a nuestra nación, si es que no lo está ya. No sé si lo que nos gobierna tiene idea de quienes fueron los sofistas griegos, pero sobre demagogia la lección la tienen bien aprehendida y aprendida. ¿O no es demagogia comprar el sufragio de futuros votantes con un carnet de descuentos, o cuentos, culturales? Seguramente, como todo lo que intentan en su huida hacia adelante, les salga mal la jugada y como son cenutrios no se den cuenta de que cierta isla pide ayuda y acción, y no palmaditas en la espalda, y esos 400 euros serían solución para sus problemas a corto plazo. 

Otro aspecto que dudo que desconozcan estos sofistas de medio pelo es la diferencia entre maestro y ministro en su etimología primigenia. Maestro viene del latín "magister", que proviene del adjetivo "magis" y que significa "más o más que", así magister es definido como el que destaca o está por encima del resto por sus conocimientos y habilidades. En cambio el vocablo ministro viene del latín "minister", que proviene del adjetivo "minus y que significa " menos o menos que". La definición de minister sería la contraria a la de magister, minister es el sirviente o subordinado que carece de habilidades o conocimientos. La cuestión radica en cómo la historia ha alterado ese orden, pero como dice Javier Ruíz: "Cualquiera puede ser ministro pero no maestro".

No sabemos si los docentes podrían gobernar este desgobierno mejor de los que lo intentan, pero lo que es seguro es que no habría tantos errores, patinazos, gazapos o patadas al diccionario. Es vergonzoso escuchar ruedas de prensa en los medios de incomunicación y observar la falta de oratoria y preparación, aunque retórica mucha, de la clase política en general. Y no es nada normal que lo hayamos permitido sin hacer autocrítica y sin juzgar no ya sus actos, sino la espantosa ridiculez en que nos dejan al soltar la lengua los que se supone que nos representan. Si hablamos ya de los idiomas, la cosa se vuelve esperpéntica, deberíamos obligar a muchos a ir de Erasmus para que aprendan un mínimo de inglés o alemán, pero corremos el riesgo de que vuelvan con acento mexicano como Aznar. 

Pero, ¿De qué nos sorprendemos si hay políticos con estudios que después no son capaces de saberse expresar con una actitud acorde a su cargo?. Luego no nos quejemos de los nuevos neologismos acuñados como "hije" o "matria", el pobre Cela se debe estar revolviendo en su tumba y los de la R. A. E deben ir locos pensando en la próxima pesadilla lingüística. Pero como digo, la culpa es nuestra por permitir que ciertas personas lleguen al poder para poder decir lo que les venga en gana y que nadie les pueda decir que las estructuras del lenguaje se tambalean por su culpa. Y no es una cuestión de machismo o feminismo, sino de sentido común; el lenguaje es una herramienta de comunicación pero no de invención, no todo vale o no todo debería valer porque entonces no sirve de nada lo que aprendimos de jóvenes, o eso o que los políticos nos expliquen las nuevas reglas ortográficas. 

Como he dicho antes, "no hay peor cosa que un tonto con un plan".

martes, 24 de agosto de 2021

Estupidez supina

El título de este artículo le va ni que pintado a la desatención que este gobierno está teniendo con la población, el gobierno está "missing", no está ni se le espera, empezando por el mastuerzo que nos está llevando hacia un precipicio sin marcha atrás. Solo cabe esperar, y es descorazonador, que el tiempo vuele y vengan tiempos mejores, porque lo que viene es desolador. A pesar de la falta de coordinación/cohesión en el tema de las vacunas, ya se está llegando al deseado 70%, en sí es buena noticia pero con otro tipo de gobierno seguramente rondaríamos el 90%.
Pero esto es un suma y sigue, y los problemas se amontonan sin paliativos.

Si nos referimos a la incesante subida de la luz, es vergonzoso observar que, pudiendo nosotros producir más y mejor, tengamos que solicitar la energía a países como Francia o Suiza, y lo peor es que la gran apuesta por las energías renovables no se está llevando a cabo. Puede ser una consecuencia o efecto de peajes que hay que desembolsar por errores de legislaturas anteriores, pero es indudable que quien tiene que coger el toro por los cuernos es quien está en la palestra, y no pensar ni recurrir a fantasmagoría pasada inactiva. Es triste la situación de quien, si antes no podía tener acceso a los servicios mínimos de suministros de luz y gas, imagínese ahora con la luz a precio de caviar,  es deleznable.

Otro tema de relumbrón es el precio de la gasolina, primero nos dijeron que los coches diesel van a desaparecer en pocos años y ahora que en 20 años no habrá coches que no sean eléctricos, dudo que cualquier españolito se lo crea a pies juntillas; máxime cuando el número de estaciones con carga para coches eléctricos es por el momento ínfimo, y que la distancia que pueden recorrer esos tipos de  automóviles es mucho menor que uno con gasolina o gasoil. En cualquier caso es inadmisible ver un decalaje de más de veinte céntimos por litro, en el caso del precio de la gasolina, dependiendo de la comunidad autónoma en la que se encuentre uno. Las gasolineras que dispensan el carburante más caro se escudan en que el trato con el cliente es mejor, o que es más pura y sin aditivos, pero está demostrado que es una verdad a medias.

Respecto al asunto de los peajes sería acertado decir que más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer. A principios del año pasado empezaron a desaparecer peajes de los tramos de la AP7 o autopista del Mediterráneo, y los que quedan lo harán en breve; y en una semana también finalizará la concesionaria de la AP2, que enlaza Barcelona y Madrid. Si estuviéramos en una situación menos anómala políticamente hablando, sería una noticia magnífica, pero a mi entender detrás de esto se esconde algo malévolo, ya veremos qué pero alguien de estómago agradecido auspició que si se dejaban de pagar autopistas se deberían encarecer las autovías. Esto ha quedado en agua de borrajas de momento, pero no hay que fiarse de esta casta.

Algo que inmediatamente está provocando la gratuidad de las autopistas es el aumento masivo de camiones, nadie es perfecto pero se está observando que la conducta de muchos camioneros no está siendo la correcta en el caso de los adelantamientos; desconozco si existe un protocolo que permita que un camión adelante a otro, pero no es de recibo ver cómo hasta tres camiones seguidos adelantan a otro, poniendo en peligro a los demás conductores y creando retenciones y tensiones. El pez grande se come al pequeño, pero al final habrá una desgracia, entonces es cuando se pondrá remedio. Si a esto le sumas la cantidad de conductores que solo quieren ir por la izquierda, pues los boletos de accidente son constantes.

En fin, se acerca septiembre y con ello volverá el paro para mucha gente, esto de disfrazar las cifras les encanta a los progres; pero llegará un momento no lejano en que la pandemia acabará y habrá que arreglar cuentas. A lo mejor el precio de los peajes nos lo cobran en la factura de la luz, o baja la gasolina y nos la cobran con el agua, me espero cualquier cosa de esta calaña. Como he dicho al principio, estupidez supina...y aún falta lo de Afganistán, capitulo siguiente.

Manuel Morillo Miranda

domingo, 8 de agosto de 2021

Juegos a medias.

Sin duda, los Juegos Olímpicos de Tokyo no han sido como los anteriores por muchas razones: se han disputado entre olas pandémicas y sin público, se han realizado en un año impar, las condiciones climatológicas han sido puro azar, etc; pero lo que está patente en el ambiente es que todas las naciones tenían una imperiosa necesidad de que dicho evento se llevase a cabo porque poderoso caballero es don dinero, y aunque en cualquier olimpiada perdure el espíritu "citius, altitus, fortius" que instauró el Barón de Coubertain, asistimos cada vez más al imperio capitalista en el deporte, y los Juegos Olímpicos de Tokio tampoco han sido excepción a la regla.

El otro día me dio por investigar sobre las medallas otorgadas y su composición y mi sorpresa fue mayúscula al leer que su porcentaje de oro, plata y bronce no deja de ser un mero baño, y que dichas medallas provienen del reciclaje de teléfonos móviles, pc, y demás utensilios, esto nos da una idea de la clara concienciación que existe en Japón sobre el medio ambiente y el cambio climático (por algo su protocolo tiene nombre japonés: Kyoto), y nos muestra la gran desigualdad y egoísmo entre los diferentes países a la hora de posicionarse en este tema. Sin duda la pandemia, en sus diferentes versiones, ha sido un gran toque de atención mundial, pero está visto que ni así aprendemos.

Que casualidad que los gerifaltes del medallero: EEUU y China, son dos de las naciones que más contribuyen al cambio climático; y a lo mejor para ellos competir en las olimpiadas es una forma de expiar sus pecados, por un lado, y de ser unos virtuosos de la hipocresía, por otro. Si miramos más abajo en el mismo listado, aparecen Japón, Gran Bretaña y el Comité Olímpico Ruso (denominado así porque Rusia como tal está sancionada deportivamente desde los juegos de invierno de Sochi en 2018). Así que entre los cinco más laureados en Tokio aparecen los tres que menos conocen el utilitarismo y que mejor saben de mirarse su propio ombligo (Estados Unidos, China y Rusia).

Por otro lado, si nos referimos a los premios en metálico que otorgan los diferentes estamentos deportivos gubernamentales, podemos decir que, en comparación con otras naciones; lo que España ofrece a sus competidores que han obtenido medalla no está nada mal, incluso si hablamos a nivel paralímpico. Lo que encuentro injusto es que alguien que obtenga un diploma olímpico no tenga derecho a emolumento alguno. En cualquier caso el oro está valorado en más de noventa mil euros, la plata en unos cincuenta mil y el bronce un escalón por debajo, el premio es menor si se disputa en pareja o en equipo (ignoro la valía de las preseas en el ámbito paralímpico). No llegamos ni de broma a los setecientos mil euros si Azerbaiyán ganaba un oro en Río de Janeiro en 2016, o a los 675000 euros que podía ganar un competidor de Singapur en 2008 en Pekín. También hay que decir que la representación de Suecia y Reino Unido no recibe premio económico alguno en caso de obtener medalla.

España ha obtenido 17 medallas, las mismas que hace cinco años, pero ha habido un gran retroceso en la consecución de preseas del más preciado metal. Si en Río de Janeiro se obtuvieron siete, en Tokio solo se ha llegado a tres, y en lo referente a diplomas olímpicos el resultado ha sido más o menos parejo si cotejamos ambos eventos. Lo que sí hemos observado es que China cada vez compite mejor y aunque en resultado total los americanos siguen por delante, en medallas de oro ha habido máxima igualdad. Se puede decir que una de las grandes triunfadoras de estas olimpiadas (y deberíamos aprender de ella) ha sido Italia en el ámbito atlético, con preparación totalmente autóctona (algo tendrá que ver su formación policial o militar en su mayoría) sin duda una gran alegría para uno de los países más azotados por la pandemia. 

También se observa que Jamaica sigue siendo la reina de la velocidad en detrimento de los norteamericanos; que sí siguen dominando en el agua con Caeleb Dressel y Katie Ledecky, aunque los australianos les pisan los talones. Capitulo aparte merece Simone Biles, la reina de la gimnasia artística, muestra de lo importante que es tener una gran preparación mental además de deportiva, aspiraba a ganar un repoker de oros pero la presión pudo con ella, aún así no abandonó a su equipo e hizo lo que pudo. Japón, como anfitrión, tampoco ha obtenido malos resultados al ser el tercero en discordia en el medallero, pero aún está lejos de tratar de tú a los gigantes chino y americano.

Si hablamos de los nuestros, podemos decir que la actuación ha sido de luces y sombras, bien por influencia del virus o bien por lesiones inoportunas. Se consideraba medalla segura (no entro en el metal porque para ganar primero hay que competir como se ha visto) a grandes figuras como John Rahm en golf o Niko Shera en judo (por decir dos casos), al primero lo dejó fuera un positivo por COVID y al segundo le faltó suerte al tener que enfrentarse de primeras con su bestia negra. Llegados a este punto mucha gente se hace la siguiente pregunta: ¿Qué hubiera sucedido si los Juegos Olímpicos se hubieran celebrado en su momento y sin la pandemia?

Pues es imposible de predecir, pero seguramente Rafa Nadal y Carolina Marín hubieran llegado lejos en sus competiciones, Lydia Valentín habría competido en su peso, Pau Gasol no habría ido por estar lesionado, muchos y muchas atletas habrían llegado cortos o largos en su preocupación (como dijo Ana Peleteiro, que ha bendecido tener un año más)...pero Alejandra Cerezo no habría ganado la plata en taekwondo por no tener la edad para poder competir y seguramente Alberto Ginés tampoco habría escalado a lo más alto. 
Es difícil poner notas a la actuación de quienes nos han representado en Tokio, pero en mi opinión nuestros karatecas Sandra y Damián, y los piragüistas Maialen Chourraut y Saúl Craviotto siguen siendo un valor seguro; Fátima Gálvez (junto a Alberto Fernández, y no quizás como se esperaba) y Teresa Portela han obtenido por fin una medalla que siempre se escapaba, David Valero y Pablo Carreño lucharon como jabatos para conseguir un bronce de oro...como también lo fue la plata de Ray Zapata. Quizás el mal sabor de boca me lo han dejado los deportes de equipo, la vela y Garbiñe Muguruza.

En cualquier caso, hay que hacer un monumento a quienes tan bravamente han competido representando a nuestra bandera. Mi más sincera enhorabuena.

Manuel Morillo Miranda